Tánger, mítica e inmortal.

Puerta de Tánger, en la medina.

Puerta de Tánger, en la medina.

“Cada acto y cada pensamiento es el eco de otros que en el pasado lo antecedieron, sin principio visible, o el fiel presagio de otros que en el futuro lo repetirán hasta el vértigo. No hay cosa que no esté como perdida entre infatigables espejos. Nada puede ocurrir una sola vez, nada es pre­ciosamente precario. Lo elegiaco, lo grave, lo ceremonial, no rigen para los inmor­tales. Homero y yo nos separamos en las puertas de Tánger.”

J. L. Borges (El inmortal)

El gigante Anteo, hijo de Gea y Po­seidón, fundó una ciudad en el fin del mundo a la que dio el nombre de su esposa, Tinga, hija de Atlas, y que hoy conocemos con el nombre de Tánger. Fue entonces cuando Hércules separó las tierras de Calpe (Gibraltar) y Abyla (Ceuta), permitiendo al mar Mediterráneo encontrarse con el océano Atlántico, convirtiéndose este estrecho paso para los navegantes de la Antigüedad, en el límite del mundo conocido. Tras este traba­jo el héroe descansó en una gruta cercana a la ciudad, en cuyas paredes horadó una cavidad a la que dio la forma del continente que acababa de crear, el continente africano. Por ella penetraron la luz y las aguas del océano, cuyo ronroneo lo dejó dormido. Quizás soñó, como Homero y Borges, que era inmortal. Quizás, como Homero y Borges, lo era de verdad.

Gruta de Hércules, junto a la ciudad de Tánger. Fotografía de Pepe Zapata (2013)

Gruta de Hércules, junto a la ciudad de Tánger. Fotografía de Pepe Zapata (2013)


Quizás te pueda interesar:

https://loscoloresdelamemoria.wordpress.com/2015/08/20/tanger-las-ciudades-y-el-deseo/

https://loscoloresdelamemoria.wordpress.com/2015/08/16/tanger-mundologias-y-arquitectura-de-impresiones-primera-parte/

https://loscoloresdelamemoria.wordpress.com/2015/09/20/el-banco-de-samuel-beckett/

Anuncios
Esta entrada fue publicada en CIUDADES, EL ALEPH BORGEANO, MIRADAS LITERARIAS y etiquetada , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Tánger, mítica e inmortal.

  1. Pingback: Tánger. Mundología y arquitectura de impresio­nes (Primera parte). | Los colores de la memoria

  2. Pingback: Tánger. Las ciudades y el deseo. | Los colores de la memoria

  3. Pingback: El banco de Samuel Beckett | Los colores de la memoria

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s