La férrea memoria de las Minas de Uixán.

Fuerte de Nuestra Señora del Carmen en Uixán. (Fotografía de Pepe Zapata).

Fuerte de Nuestra Señora del Carmen en Uixán. (Fotografía de Pepe Zapata).

Nador se encuentra en la provincia de Guelaya, al noreste de Marruecos. Apenas rebasa los 100 años como ciudad. Es joven, y breve el trayecto de su memoria, pero tiene mucho que contar. Su origen es castrense, y su desarrollo acabó vinculado a la industria minera del hierro. En la actualidad, su condición de ciudad fronteriza y el turismo, han dado un nuevo giro a su historia.

accionRIF juan diez sanchez

Las Minas del Rif podría ser el título de una novela; es ya el título de una crónica histórica. Esto es, entre otras cosas, Nador. Las Minas del Rif es un lugar y es su historia. Es un pausado y reflexivo viaje de impresiones.

A la vista, en el horizonte, la panorámica de la Mar Chica, Nador y el monte Gurugú, completa los 180 grados más, que se extienden sobre el paraje mediterráneo donde se encuentran las minas. El valor paisajístico es indiscutible, y en él, marca la singularidad la impresionante mano del hombre en su intervención sobre el paisaje, que convierte el territorio en una geografía histórica. De ésta, pervive un legado que, aún, se puede leer in situ, pero cada vez menos.

Vistas hacia las montañas de las minas de Uixán desde el monte Gurugú. (Fotografía de Pepe Zapata).

Vistas hacia las montañas de las minas de Uixán desde el monte Gurugú. (Fotografía de Pepe Zapata).

En 1908 la Compañía Españo­la de Minas del Rif (CEMR) se hizo cargo de la explotación minera que había comenzado el Sindicato Español de Minas del Rif.  A partir de 1968, se nacionalizó como Societé d´Explotation des Mines du Rif (SEFERIF), cerrando finalmente en 1980. De este aparentemente corto recorrido (70 años que equivalen a media vida de Nador), quedan vestigios repartidos por la extensa zona minera. Allí se da uno cuenta del empaque de las instalaciones. Entre depósitos de mineral y plantas de tratamiento, se deshilachan vías férreas, cargaderos, paso de vías de vagones, bocas de minas y minas a cielo abierto, o los hornos de sulfuración, en los que se alimenta­ba el fuego con antracita traída de las minas de Yerada, cercana a la ciudad de Uxda, en el protectorado francés.

Nador quedaba a medio camino en la línea ferroviaria entre Melilla y las minas. Fue enclave principal, en torno al que surgieron núcleos mineros, como San Juan de las Minas, Se­tolazar, Afra, La Alicantina, Atalayón o Uixán. Este último, en la cábila de Beni Bu Ifrur, en el monte Uixán, no muy lejos del pueblo de Segangan. Allí, junto al camino que baja de los depósitos de mineral de San Daniel, se formó el poblado. En 1912 constru­yeron el fuerte de Nuestra Señora del Carmen, concebido por el ingeniero Guillermo Preus Dietrichson como reducto defensivo, a la par que oficina de dirección de la CEMR y viviendas. Enfrente se levantó el pabellón Chivani (“viejo” en amazi­ge), y al otro lado los pabellones para solteros. No muy lejos, el fuerte de San Jerónimo y el de San Enrique. Camino abajo, edificaron la iglesia-escuela de Buenavis­ta, la vivienda Amit Tahar (el intérprete), el funduq para la población musulmana, la cooperativa, la casa de comidas, los pabellones para familias, … y, ya por los años 30 y 40, las casas de los altos cargos mineros.

Casa de directivos de Uixán. Fotografía de Pepe Zapata.

Casa de directivos de Uixán. (Fotografía de Pepe Zapata).

Muchos de estos edificios perviven como fotos antiguas y viejas postales. Ya no hablan, pero se pueden leer. Parecen existir en el único momento vital que ha dado sentido a su presencia. Por eso, en el poblado  de Uixán y el entorno minero, la memoria es más fuerte que el presente, a pesar de la permitida erosión del tiempo, que desmorona la crónica de piedra y barro y convierte en chatarra lo que se olvida. Allí todo parece estar en un letargo del que (des)es­pera despertar, no porque falten las nubes y el polvo rojizo que tiznaron paisajes, calles y arquitectura, sino quizás, lo que falta, es el ajetreo de un proyecto común que salvaguarde esta memoria y dé un nuevo sentido a su razón de ser.

Planta de tratamiento de mineral de San Daniel, vista desde monte Axara. Se ve una quebrantadora equipada con trompas. (Fotografía de Pepe Zapata).

Planta de tratamiento de mineral de San Daniel, vista desde monte Axara. Se ve una quebrantadora equipada con trompas. (Fotografía de Pepe Zapata).

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Creo que el trabajo más completo publicado sobre las minas del Rif (y sin duda de atractiva e interesantísima lectura) es el de Vicente Moga Romero “Un siglo de hierro en las minas del Rif. Crónica social y económica (1907-1985), publicado por Ciudad Autónoma de Melilla, Consejería de Cultura y UNED-Melilla en 2010.

 

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