Las puertas de Larache.

Acuarela de Mariano Bertuchi.

Acuarela de Mariano Bertuchi.

Una de las peculiaridades de Larache es que invita a viajar. A través del color de la tierra, del ladrillo y la piedra, se cruza por dimensiones mitológicas, históricas y reales. Es el color de sus puertas, que aparecen por sorpresa en un entramado urbano que se desarrolla parejo al devenir de la ciudad. Son testimonio perenne de distintos momentos históricos que han definido la identidad tanto urbana como humana de este enclave. Puertas siempre abiertas que provocan el deseo de cruzarlas, porque a través de sus vanos, la curiosidad intuye algo mágico.

Bab al-Qasba o Puerta de la Alcazaba formaba parte del perímetro amurallado, testimonio que perdura de la fortificación del siglo XV. Al otro lado, el mundo se mueve en un urbanismo del siglo XX a ritmo de siglo XXI.

Bab al-Qasba o Puerta de la Alcazaba formaba parte del perímetro amurallado, testimonio
que perdura de la fortificación del siglo XV. A un lado la tranquila vida de la medina. Al otro, el mundo se mueve a ritmo de siglo XXI. (Fotografía de Pepe Zapata)

P1010999 20-Larache colonial-1928-Edificios de correos de África y de la aduana.Puerta de la Aduana, pervive como memoria de una historia larachense portuaria, comercial y pesquera. Hoy el estuario del Lucus y el nuevo puerto quedan lejos, pero desde la puerta, el olor a pescado asado de los restaurantes te indica el camino hacia el puerto, así que mantiene su talante marinero e invita a imaginar su protagonismo en la historia.
La calle Real desciende hasta una de las puertas de la muralla de la medina, la Puerta del Puerto, del Muelle, o de la Marina, que conectaba la ciudad con el recinto portuario. Se menciona en el plano de François Voarte de Acosta en 1616.

La calle Real desciende hasta una de las puertas de
la muralla de la medina, la Puerta del Puerto, del Muelle, o de la Marina, que conectaba la ciudad con el recinto portuario. La originaria se menciona en el plano de François Voarte de Acosta en 1616.

Una de las puertas del castillo de El castillo al-Qubaybat (de las Cupulitas), Hisn al-Fath (de la Conquista) o de San Antonio. Un salto del siglo XVI al siglo XXI.

Una de las puertas del castillo de El castillo al-Qubaybat (de las Cupulitas), Hisn al-Fath (de la Conquista) o de San Antonio. Un salto del siglo XVI al siglo XXI.

En la plaza del Majzén comienza la historia del nucleo urbano de Larache. Era la plaza de armas de la alcazaba del siglo XV. La medina a un lado, al otro, la torre del Judío, el antiguo palacio del gobernador, y el astillo Laqaliq (de las Cigüeñas) o de al-Nasr, (de las águilas). En esta zona se encontraba lapuerta llamada Bab Riwah o al-Barrani (la de Fuera, la Exterior), que comunicaba con el camino de Fez.

En la plaza del Majzén comienza la historia del nucleo urbano de Larache. Era la plaza de armas de la alcazaba del siglo XV, entonces intramuros. La historia de la medina a un lado, al otro, la leyenda envuelve a la torre del Judío, al antiguo palacio del gobernador, y al castillo Laqaliq (de las Cigüeñas) o de al-Nasr, (de las águilas).
En esta zona se encontraba la puerta llamada Bab Riwah o al-Barrani (la de Fuera, la Exterior), que comunicaba con el camino de Fez. (Fotografía de Pepe Zapata).

Puerta de la Medina desde Plaza de la Liberación. Una puerta de los años 20 del siglo XX que esconde la antigua puerta de la muralla de la fortificación del siglo XVII, Bab al-Jamis, que comunicaba con el camino a Alcazarquivir. Hoy es un paso atávico entre el siglo XX y el siglo XVIII. Dos plazas, dos lugares de encuentro y modos de vida diferente pero símiles: la plaza de La Liberación y el Zoco Chico. (Fotografía de Antonio Ramírez Cardona)

Puerta de la Medina desde Plaza de la Liberación. Una puerta de los años 20 del siglo XX que esconde la antigua puerta de la muralla de la fortificación del siglo XVII, Bab al-Jamis, que comunicaba con el camino a Alcazarquivir. Hoy es un paso atávico entre el siglo XX y el siglo XVIII. Dos plazas, dos lugares de encuentro y modos de vida diferente pero símiles: la plaza de La Liberación y el Zoco Chico. (Fotografía estenopeica de Antonio Ramírez Cardona)

Larache es, además, el cálido color de la bienvenida. Ciudad receptora y acogedora que invita a todo aquél que llame a su puerta.

Detalle de la antigua Escuela Israelita, de finales de la primera década del siglo XX. Los detalles de la arquitectura modernista de la avenida Mohamed V nos recuerdan el rostro mitológico de la ciudad.

Detalle de la antigua Escuela Israelita, de finales de la primera década del siglo XX. Los detalles de la arquitectura modernista de la avenida Mohamed V nos recuerdan el rostro mitológico de la ciudad.


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6 respuestas a Las puertas de Larache.

  1. Pingback: “LAS PUERTAS DE LARACHE”, DE MÓNICA LÓPEZ | Sergio Barce

  2. Borgeano dijo:

    El párrafo introductorio me pareció estupendo. Ese “Puertas siempre abiertas que provocan el deseo de cruzarlas, porque a través de sus vanos, la curiosidad intuye algo mágico”. Es perfecto. Yo utilizo Pinterest como una especie de álbum de fotos, y allí tengo un álbum enteramente dedicado a las puertas. No sólo por su belleza intrínseca; sino también por su simbolismo. De la misma manera, cuando hace un año pasé por Cartagena de Indias, en Colombia, tomé muchísimas fotografías de aldabas, ya que en el casco antiguo las preservan como con cuidado. Me ha encantado esta entrada y espero algún día poder recorrer alguna de las calles de España donde hayan quedado señales de aquel cruce con la cultura islámica.
    Al margen: ¿Qué se hizo de tu blog de cine?

    Un abrazo.

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  3. Mónica L. Soler dijo:

    Hola Borgeano, también a mi las puertas me parecen algo muy simbólico y atractivo. Es inevitable ver una puerta y querer cruzarla para ver qué hay al otro lado. Como tú, allá donde voy fotografío puertas irremediablemente. Hablas en tu último post del lenguaje, las puertas llevan intrínsecas algunas características del lenguaje.
    Y al margen (me ha gustado esta nota), nunca tuve un blog de cine, algo que me hubiera encantado, pero no tengo capacidad crítica para aventurarme a una tarea así. De hecho tengo uno de historia del traje (que esta sí es mi especialidad) y no lo alimento por falta de tiempo. Así que tengo que añadir que me asombra la enorme capacidad que teneis Danioska y tu de escribir.
    Si alguna vez vienes por la España del sur, ésa de trazas islámicas, por aquí vivo yo, me encantará darte la bienvenida.

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