García de Paredes en Málaga. Arquitectura brutalista.

“Se remitía con tranquilo entusiasmo a Schliemann, por aquello de que, falto de tiempo, enviara a su secretario por esos mundos de Dios con una lista de especificaciones para buscar la mujer perfecta con la que deseaba casarse. No sé cómo se las arregló, pero un buen día recibí un telegrama que así decía: ‘Tiene veinte años, mide un metro sesenta, es andaluza, morena, muy agraciada y se llama Maribel. Abrazos. Pepe’. García de Paredes siempre fue un hombre de suerte: la tal Maribel era doña María Isabel de Falla». Rafael de La Hoz Arderius, colaborador y amigo de García de Paredes.

Auditorio Nacional de Música, Madrid.

Auditorio Nacional de Música, Madrid.

José María García de Paredes Barreda (1924, Sevilla – 1990), inquieto arquitecto, viajero incansable, de personalidad singular, ferrea voluntad y disciplina, talante sensible y discreto, con una obra de evolución coherente y marca propia. Se le recuerda como el “arquitecto de la música” a través del legado de auditorios que continúan sonando en algunas ciudades españolas, como el Manuel de Falla (Granada, 1978), el Palau de la Música (Valencia, 1987), el Nacional de Música (Madrid, 1988), o el de Víctor Villegas (Murcia, 1995). “La partitura y el plano son artes que se dan la mano”, decía Paredes, entendiendo que ambas disciplinas son una orquestación de numerosos agentes y componentes que deben interactuar y encajar a la perfección.

Iglesia de Belén (Stella Maris) en Málaga.

Iglesia de Belén (Stella Maris) en Málaga.

Quizás fue el arquitecto Casto Fernández-Shaw quien le animó a dedicarse a la arquitectura, así lo afirma Paredes. En cualquier caso, hoy sus obras, tal como él se propuso, son “museos permanentes”. En la ciudad de Málaga su legado es muy destacable. En este caso la musicalidad de su obra es celestial. A través de la arquitectura sacra, Paredes tuvo la oportunidad de investigar e innovar en su disciplina. Su primera intrusión en este ámbito fue la capilla del Colegio Mayor Santo Tomás de Aquino (Aquinas) en Madrid (1952-57), realizado con Rafael de La Hoz Arderius, obra que recibió el “Premio Nacional de Arquitectura”. Después ejecutó la iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Ángeles en Álava, junto a Francisco Javier Carvajal Ferrer (1957-60), y el proyecto para la iglesia parroquial de San Esteban, en Cuenca (1959), donde marcó definitivamente el camino de su búsqueda, volcando las nuevas reflexiones en propuestas como fueron la Iglesia de Nuestra Señora de la Fuencisla en Madrid (1962-65, junto a Alfonso Burón García, Mercedes de Miguel Sánchez y Antonio Ábalos) y la Iglesia y Convento de Santa María de Belén en Málaga (Stella Maris, 1961-64). En estas obras Paredes utiliza el lenguaje del brutalismo como sinónimo de ascetismo expresivo, potenciado por el juego lumínico. En la aspereza visual de formas y materiales estructurales vistos, la simplicidad, la austeridad y la severidad formal procuran una función correcta en la práctica de la liturgia, aportando sensación de serenidad e introspección, que combina perfectamente con la nueva concepción de la iglesia postconciliar de espacio comunitario compartido. “…El tratamiento del espacio interno se basa en un criterio de total austeridad para conseguir serenamente la participación de los fieles en el Sacrificio y en la totalidad del cielo litúrgico”, García de Paredes explica de esta manera los criterios utilizados para tratar el espacio interior de la iglesia malagueña, actual sede de la parroquia Stella Maris. Esta iglesia responde a los nuevos cánones postconciliares. De planta de cajón de una sola nave, alta y diáfana, axioma de la geometría. Su desnudez interior se viste elegantemente con el juego de luz natural que tiene acceso por los estrechos ventanales verticales que recorren el testero izquierdo. La ruptura del techo sobre el presbiterio permite la iluminación cenital del espacio sacro, y el baptisterio, reducido a un espacio de planta cuadrada, también se envuelve en el efectismo lumínico gracias a un único ventanal de desarrollo vertical.

Baptisterio.

Baptisterio.

El uso de materiales y estructuras constructivas vistas como el ladrillo de Martos, placas de fibrocemento, piedra caliza dorada, madera de roble, vertebraciones de acero pintado y su base de hormigón rugoso, dan la impresión de obra inacabada y, sin embargo, el trabajo es redondo.

La fuerte presencia del ladrillo y la luz son las fortalezas de una estética humilde y austera, virtudes que acompañan a la orden carmelita descalza, para quien se diseñó este edificio. Apenas sobresalen detalles, como los someros contrafuertes de acero que detienen el discurrir continuo de los muros, significándose en pequeñas cruces isoláteras que sintetizan las estaciones del Vía Crucis; los faroles poliédricos de latón y cirstal, con cierto aire popular, colgados de largas cadenas y repartidos simétricamente, procuran una cadencia visual y espacial, y funcionando, además, como difusores de sonido; o el diseño de elementos litúrgicos como el altar, el ambón o la pila bautismal, volúmenes minimalistas y compactos que aseveran la unidad del conjunto. En cuanto a la imaginería, Paredes quiso sobriedad, respetando así las directrices del Concilio Vaticano II: “en el Presbiterio se unifican altar y ambones en robustos elementos pétreos con clara intención simbólica mientras la imagen más antigua de la Virgen descansa sobre un basamento de flores…”

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Otro factor destacable en su concepción es la compleja imbricación de los espacios. Una tribuna aérea, bajo la que se ubican los confesionarios, comienza en el lateral izquierdo y se prolonga por los pies, donde una segunda altura se convierte en coro. Por su parte, el presbiterio se eleva notoriamente, ocultando una pequeña capilla en el lugar donde tradicionalmente se suele ubicar la cripta. En este sentido, la gran sorpresa es que sobre la iglesia, hay un convento.

Coro a los pies de la iglesia. Fotografía de A. Schlommer. Fuente: Revista AACC Arquitectura Contemporánea, nº 10.

Coro a los pies de la iglesia. Fotografía de A. Schommer. Fuente: Revista AACC Arquitectura Contemporánea, nº 10.

El logro es haber optimizado un espacio de reducidas dimensiones para ocuparlo con iglesia y convento. Lo resuelve instalando la iglesia en la planta baja, posibilitando así el acceso público desde la calle, ya que funciona como parroquia, y el convento en plantas superpuestas sobre la iglesia. Estructuralmente la zona conventual se resuelve con cerchas metálicas de gran canto que se disponen a la altura de la última planta, donde están las celdas. En dos plantas inferiores, se encuentra el claustro terraza y por último las zonas comunes. En la memoria del proyecto enumera los espacios: “Iglesia y sus dependencias: Atrio, baptisterio, nave, presbiterio, coro para los religiosos, confesionarios, sacristía, pequeño almacén para objetos de culto, y despacho y archivos parroquiales. 2. Convento para 16 religiosos con sus celdas y sus cuartos de aseo, salas de visitas y recreación, despacho y archivos, biblioteca, oratorio-sala capitular, refectorio, cocina, office y despensa, además de un pequeño apartamento independiente para invitados.”

Claustro en la zona superior. Fotografía de A. Schlommer. Fuente: Revista AACC Arquitectura Contemporánea, nº 10.

Claustro en la zona superior. Fotografía de A. Schommer. Fuente: Revista AACC Arquitectura Contemporánea, nº 10.

Vista exterior de la zona conventual, en la parte superior del edificio. Fotografía de A. Schlommer. Fuente: Revista AACC Arquitectura Contemporánea, nº 10.

Vista exterior de la zona conventual, en la parte superior del edificio. Fotografía de A. Schommer. Fuente: Revista AACC Arquitectura Contemporánea, nº 10.

Visto desde el exterior, pocos dirían que ese cubo de ladrillo pueda desempeñar tales funciones, pues ni el material usado ni su aspecto externo son indicadores, sin embargo, tal como Paredes afirmaba, el exterior revela el sentido interno del edificio y, además, “No sólo creo que este edificio no desentonará en la Alameda, sino que ha de encajar plenamente en ella, y desde luego puede estar seguro de que ‘parecerá’ una iglesia”. Efectivamente consigue la integración exterior en un entorno eminentemente urbano como es la Alameda Principal de Málaga.

P1050198“…me va a costar despegarme de mi iglesia de Belén”.

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Principales fuentes consultadas:

IGLESIA Y CONVENTO DE SANTA MARÍA DE BELÉN STELLA MARIS. José María García de Paredes. Revista ACC Arquitectura Contemporánea, nº 10.

Sobre arquitectura sacra moderna y contemporánea es muy interesante la lectura de los trabajos de Esteban Fernández Cobián. 

Quizás te pueda nteresar: https://loscoloresdelamemoria.wordpress.com/2015/11/08/casto-fernandez-shaw-en-malaga-arquitectura-futurista/

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3 respuestas a García de Paredes en Málaga. Arquitectura brutalista.

  1. luisoj dijo:

    Me temo que nadie te agradecerá suficientemente esta entrada sobre García de Paredes. (yo me quedo con el baptisterio).

    Le gusta a 1 persona

    • Lo sé, sé que resulta conflictivo este edificio, pero arquitectónicamente me parece fantástico. Esa simplicidad y sencillez formal, qué lectura tan acorde con su destino. Qué belleza en la humildad, y porque no hablo de las soluciones estructurales, pero es una parte muy interesante. Y sí, el baptisterio es magnífico.

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  2. Pingback: Casto Fernández-Shaw en Málaga. Arquitectura futurista. | Los colores de la memoria

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