Emilio Blanco Izaga. Arbaá Taurirt (Segunda parte).

“…en el Rif, donde el punto máximo de esta cordillera alcanza 2.450 metros, con el Yebel Tidiguin, en cuya cumbre el santuario de Sidna Noh recuerda la curiosa leyenda local de la detención del arca de Noé, bosques de cedros dan a esta región un aspecto de incomparable belleza, haciendo de él una Suiza rifeña”. E. Blanco Izaga.

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En un paraje propio de las entrañas del Rif, una extravagante fortaleza coro­na una colina solitaria. La impresionante panorá­mica refuerza la sensa­ción de aislamiento y soledad, aseverada por la dureza del clima. Es el castillo de la zona, el tigermint en torno al cual se han de organizar los rife­ños, el que dotará de unidad política a los aduares colindantes a través de la in­sistente y buscada identificación estética.

En el término de Beni Urriaguel, no muy lejos de la población de Taurirt, Emilio Blanco Iza­ga (1892-1949) culmina su obra con la edificación de la Oficina Comarcal de Intervención (1941), que en opinión del arquitecto Alfonso de Sierra Ochoa (contemporáneo de Izaga), estaba trazada no sobre proyectos, sino sobre verdaderos diseños de artista”. Bajo una concepción personalísima, y aislado en el Rif de posibles directrices o modas, concibe su obra arquitectónica con una libertad creativa absoluta, desplegando y plasmando su elaborado imaginario. Para muchos de sus coetáneos su obra rozaba el absurdo, la locura o la irresponsabilidad. De hecho, la construcción de esta oficina le costó que sus superiores le enviaran a Guinea Ecuatorial por unos meses.

Pepe ZapataA modo de fortale­za, este edificio se equipó con todas las dependencias necesarias para su habitabilidad y el desarrollo de su función administrativa. Lo primero que llama la atención es la macla que forman los volúmenes cúbicos disimétricos y aleatoriamente dispuestos, como si el azar o la ignorancia hubiesen decidido. Sin embargo, todo se ordena en torno al cuerpo principal, el corazón del edificio, que Blanco Izaga convirtió en el reclamo visual, donde descarga la fuer­za telúrica. Sobre el pico más inhóspito, más enhiesto, más difícil para construir, levan­tó la torre principal de la alcazaba en un movimiento de aspira­ción hacia el cielo…” (Sierra Ochoa). Un espacio privilegiado que equipó con una gran chimenea, para leer en las largas y frías noches rifeñas los relatos de Edgar Allan Poe.

Pepe ZapataEntre las soluciones arquitectónicas, como en el resto de su obra, prima la recu­peración de arquitecturas primitivas, lo que se traduce en la simplicidad, espontanei­dad y geometrías básicas. Sus referencias principales son la arquitectura vernácula, que conoce a la perfección, y la arquitectura de las tribus bereberes del Atlas, región a la que nunca viajó, y que conoció por estudios, especialmente, la lectura de Henri Terrase y una colección de postales. La interpretación personal de ambas realidades, fue el material de partida para plasmar sus aspiraciones.

d4  Al mundo del Atlas nos remiten los muros atalaudados y las cubiertas planas con imperceptible visera volada, generando cuerpos troncopiramidales; las almenas esquinadas que ennoblecen los volúmenes más altos; la cobertura exterior con una gruesa capa de revoque rojizo, con las ventanas enmarcadas en blanco, como sucede en la arquitectura del Valle de Ameln, en el Anti-Atlas. También la pluralidad tipo­lógica de los vanos, desde los más sencillos a los que evocan herencias clásicas distorsionadas, y su distribución aleatoria en el muro. La decoración exterior se acerca más a la cotidianidad rifeña. Son motivos geométricos, entre los que Izaga destaca el triángulo, por su abundante presencia y por su significado. “El triángulo berberisco decora las ca­sas, acaricia los cuerpos, dignifica los barros, marca las armas, se incrusta en las alhajas, embellece el utillaje y en­riquece los vestidos”. “En los dinteles de la casa rifeña no olvidan colo­car aquel pequeño huequecillo triangular que a un espectador superficial pudiera sólo parecer motivo decorativo; pero que en realidad, es el alojamiento que cada familia campesina prepara para a sus in­separables compañeras las golondrinas”.

detalle rifeño

Pepe ZapataEn su interior llama la atención las columnas que utiliza en el pequeño patio con claustro, articulador de los espacios. Su diseño es una miscelánea evocación clásica y modernista o decó, con pronunciado éntasis y entorchado bicolor en el fuste, que le otorga apariencia de salomónica.

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La descripción formal de este lugar podría ser interminable. A cada paso, a cada mirada, un detalle te atrapa. En cuanto a la voluntad real de la construcción de esta edificación, “Blanco sabía que donde el bereber, anarquista, individualista, precisa de la unión para la defensa, agrupa sus casas o taddats alrededor del tiger­mint, que es a la vez castillo feudal, granero colectivo, corral donde reunir los ganados en tiempos de guerra y for­taleza difícil de tomar”. (Sierra Ochoa). En la cultura bereber del Atlas, el tiger­mint/ tigremt (kasba en árabe), es el recinto amurallado y protegido donde acuden los pobladores de los aduares cuando están en peligro (el igrem es el granero colectivo fortificado en la zona más alta de los ksur). En el Rif no existía esta figura, las cabilas se repartían por el territorio sin un hito común compartido. Esta Oficina pretendía desempeñar tal función: la identificación de los rifeños con un espacio propio de cohesión y articulación social y de protección, un referente que a la vez cumplía con la pretensión de la acción colonizadora del protectorado.

Pepe ZapataEmilio Blanco Izaga, militar sin formación artística o arquitectónica, se convirtió en el mejor documentalista gráfico del Rif y en su arquitecto. Su legado quedó patente en la acción colonizadora y la crítica de la misma, denunciando carencias y equívocos. También en su arquitectura, que responde a su labor como interventor, construyendo edificios necesarios para la organización territorial y la administración colonial: escuelas, enfermerías, mezquitas, orfanatos, oficinas de intervención, puestos de control, depósitos de agua, cuarteles, mehacamas para la justicia coránica, etc., que inevitablemente se convirtieron en espacios de creación personal. Y, finalmente, en su exhaustivo estudio y trabajo de campo, que recogió en la serie de cuadernos sobre arquitectura y arte berberisco, en los que se detalla hasta el último rincón de la región y las múltiples manifestaciones de su cultura y sistema social, creando un atlas completo de la realidad rifeña a través de anotaciones y dibujos que captan la esencia rifeña, que en ocasiones ensalza seducido por un mundo de poderosa atraccióncuya constante y obligada observación cada vez aumenta ante mis ojos el alto aprecio en que los tengo”.

Dibujos contenidos en el libro de V. Moga Romero,

Dibujos contenidos en el libro El Rif de Emilio Blanco Izaga, de V. Moga Romero

DSC_0010“Pintaba con maestría, percibía el color y el paisaje, disfrutando como nadie en ese Rif majestuoso con los juegos de lejanías, luces, nubes y montañas. Como nadie sintió los ocres, los vio­letas, los naranjas, los amarillos y los grises; los cielos azules, las nu­bes plomizas, los cobaltos del mar, las tímidas manchas verdes de ese oasis de chumberas de los poblados rifeños y en una palabra, el color, la única gala de ese áspero pero atractivo Rif”. (Sierra Ochoa).

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Las fotografías de Arbaá Taurirt son del fotógrafo Pepe Zapata, tomadas en 2013, para la guía Los colores de la memoria. Ruta de arquitectura para viajeros emocionales. El capítulo Alhucemas, arquitectura del mar, recorre varios de los hitos de la arquitectura izaguiana.

Publicaciones destacadas sobre Emilio Blanco Izaga:

El Rif de Emilio Blanco Izaga. (Ed. Bellaterra – UNED Melilla, Melilla, 2009), de Vicente Moga Romero, libro de referencia.

La Atlántida rifeña de Emilio Blanco Izaga (ISBN: 978-84-15891-13-0), una edición de V. Moga Romero en la que participamos varios autores.

Año 2016 del calendario Gregoriano / 2966 del calendario Amazige / 1438 de la Hégira


Si te interesó esta entrada te aconsejo la lectura de: https://loscoloresdelamemoria.wordpress.com/2016/02/11/emilio-blanco-izaga-arquitectura-en-el-rif-primera-parte/

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