Quijote y Cervantes. Cuando literatura e historia son parte de la misma biblioteca.

De aquel hidalgo de cetrina y seca

tez y de heroico afán se conjetura

que, en víspera perpetua de su aventura,

no salió nunca de su biblioteca.

“Lectores”, en El otro, el mismo. J. L. Borges (1964)

Grabado de Gustav Dore. Para una publicación de 1863.

Grabado de Gustav Dore. Para una publicación de 1863.

En mayo de 1605 se publicaba la primera parte de El Quijote en una imprenta sita en la calle Atocha de Madrid. Pasados los siglos, el personaje de Don Quijote se convierte en uno de esos seres inmortales que rebasa generaciones, inmerso en la Historia y ajeno a su condición literaria. Por su parte, el escritor Miguel de Cervantes (1547- 1616), juega a confundir persona y personaje. El paso del tiempo, y las trivialidades y hacedores de la Historia, se encargan del resto.

Cervantes describió a Don Quijote en su novela como un hidalgo que alcanzaba los cincuenta años. En boca del bachiller Carrasco decía que era alto de cuerpo, seco de rostro, estirado y avellanado de miembros, entrecano, la nariz aguileña y algo corva, de bigotes grandes y caídos. Años después, en el prólogo de sus Novelas ejemplares (1613), Cervantes se describe a sí mismo de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis,… ¿Y si hacemos de Cervantes El caballero de la mano en el pecho que El Greco pintó en 1580? O le ponemos el rostro del supuesto retrato que le pintó Juan de Jaúregui en 1600. Cualquiera vale, porque el imaginario colectivo ha hecho que Cervantes y el Quijote se apropien de ellos. Entre Quijote y Cervantes, entre La Mancha literaria y La Mancha histórica, no hay diferencia alguna. En la novela conviven realidad y ficción. Se solapan el mundo imaginario poético y el mundo real prosaico (aquí Borges habla de contraposición). Y ambos, pertenecen indistintamente a Cervantes y a Quijote. Hasta el punto de que lo que Cervantes escribe lo lee el propio Quijote. Y lo que Quijote lee en su biblioteca, es lo mismo que lee Cervantes en la suya. Ante el paso del tiempo, que todo lo confunde, uno se plantea ¿quién es historia y quién literatura? ¿es más real Cervantes que Quijote?

Supuesto retrato de Miguel de Cervantes, atribuido a Juan Jaúregui y Aguilar, 1600.

Supuesto retrato de Miguel de Cervantes, atribuido a Juan de Jaúregui y Aguilar, 1600.

A veces, da la impresión de que la literatura es tan veraz como la Historia, porque se convierte en parte de nuestra memoria. Quién dice que es más histórico Aníbal que Salambó, Colón que Ulises, o Marco Antonio que Miles Gloriosus. ¿Cuál es el Gran Alejandro histórico y cual el mítico? Cada uno tiene su crónica escrita, y en ellos, el mito y la fábula tienen cabida como parte de la Historia. ¿Quién es capaz de concluir que la historia es real y la literatura es ficción? Todas las culturas parten de una cosmogonía que hoy nos parece imaginaria. Y a pesar de ello, es la base para justificar lo racional y lo irracional en el ser humano. En el fondo, realidad y ficción tienen un mismo origen. Desaparece el límite entre ellas. La vida no deja de ser pura literatura, y la literatura se acaba confundiendo con la vida. Los personajes y los pasajes literarios acaban por habitar la tierra con tanta certeza como los históricos. Al final, la historia se reduce a una fábula con moraleja, y la literatura, a un ensayo filosófico. Y en nuestra biblioteca ¿quién decide cuáles son los libros de historia y cuáles las novelas? Esto mismo le ocurrió al ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha.

 

 

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7 respuestas a Quijote y Cervantes. Cuando literatura e historia son parte de la misma biblioteca.

  1. luisoj dijo:

    “¿quién decide cuáles son los libros de historia y cuáles las novelas?”: el eterno problema.

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  2. Así la vida es más interesante.

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  3. Borgeano dijo:

    No hay nada como una pregunta bien planteada para empezar a abrir puertas. Gracias por ser una de las personas que me obliga a pensar cada vez que te leo.
    El tema de la historia versus la literatura (valga la aclaración de que ese “versus” pretende ser irónico), al menos para mí, no es tan confuso: la historia ES literatura. Cada historiador elige ciertos fragmentos, ciertos hechos, ciertas fuentes eso; después, será tamizado por su propio punto de vista y su propia historia personal. ¿Qué nos queda, entonces, después? Una mirada parcial que se ajustará más o menos a la “verdad histórica” (si es que algo así puede existir), pero cuánto se ajustara a esa verdad, nunca lo sabremos. Por otra parte, un literato puro habla desde y por lo humano ¿quién puede decirnos que eso es menos acertado o preciso? Para mí no lo es, por eso la gran literatura es imperecedera.
    Gracias nuevamente por la invitación a pensar.

    Un fuerte abrazo.

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    • Muchas gracias, Borgeano. Sabes que es recíproco. Aunque tu nos llevas a los lectores a una velocidad de crucero. Me asombra la capacidad que tienes para publicar, y siempre un tema que supone un recorrido distinto. Y sobre literatura e historia, se plantea este eterno e interesantísimo debate a sabiendas de que lo que debatimos es qué es ficción y qué realidad, y si ya los orígenes de las culturas parten de mitos, y ahora se especula con vivir Matrix, pues habrá que asumir que nunca hemos sabido discernir entre una y otra porque quizás son la misma cosa. Gracias por tus visitas.

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      • Borgeano dijo:

        Gracias a ti por tus conceptos y, repito, por tus textos. En cuanto al hecho de poder reconocer la diferencia entre realidad y ficción ya tenemos el germen en la disquisición filosófica sobre si la realidad es subjetiva u objetiva. Si ya partimos desde allí, todo lo demás es un problema de carácter mayor.

        Un abrazo.

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  4. joseluis817 dijo:

    Este hidalgo, que no llegó a salir de su biblioteca, me recuerda a Walt Whitman, que también recorrió América y sus mares sin salir de su despacho de NY.

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    • Gracias por la visita, José Luis. El mundo es interesante en primera persona, pero vivir y alimentarse en la biblioteca es también impresionante. Son tan inmensas las dos realidades. Gracias por las publicaciones de tu blog, su lectura es parte de esa inmensa biblioteca.

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