Conversaciones sobre Dámaso Ruano con la escultora Elena Laverón

Elena Laverón en su taller.

Elena Laverón en su taller.

Observo a Elena sentada en su rincón, acompañada por la brisa de la música. Entre sus manos y frente al papel, piensa el lápiz, como cuando arranca su proceso creativo en busca de un tema, de ideas, hasta que consigue que los volúmenes se unan dando forma a un único motivo. Ante la propuesta de que escriba sobre la obra de Dámaso Ruano, se decide a esculpir, pero con palabras.

No es la escritura mi forma de expresión -dice Elena-, me cuesta su mecánica. Si supiese escribir no sería escultora, pero lo quiero intentar, porque el tema me ilusiona: hablar de Dámaso Ruano, por quien siento una gran admiración.

Lo conocí hace muchos años. Coincidimos sobre todo en aquella segunda etapa del Colectivo Palmo, cuando yo me incorporé. Desde entonces hasta ahora, mi memoria, que en la lejanía comienza a ser difusa, guarda recuerdos e impresiones de Dámaso.

Si pienso en su obra pictórica, creo que de todo lo que podría reseñar, hablaría del colorido tan extenso y tan rico, una de las fortalezas de su creación. Para mí la pintura es color, y Dámaso ha conseguido una paleta concluyente, en la que mi mirada y mis emociones quedan atrapadas, cuya presencia llega hasta este rincón en manchas que permanecen, aún evocadoras.

De su obra, resaltaría también la consecución de las texturas, especialmente cuando incorpora madera. Con este juego, a pesar de adentrarse en el volumen, su obra continúa perteneciendo al concepto de pintura como realidad bidimensional. Porque como escultora, para mí la pintura es plana y la escultura es volumen, y Dámaso es pintor, y su obra es pintura, y consigue mantenerse en su definición creadora, la pictórica, a pesar de la inclusión de estas texturas.

Si dejo de pensar en su obra, puedo decir que la admiración que siento por el artista es equiparable a la que siento por su persona. Me impresiona su calidad humana, esa amabilidad natural (aunque no lo conozca nadie) que le acompaña siempre. Y me emociona la dedicación de Pilar a Dámaso, siempre a su lado.”

En este lugar que Elena reserva para la creación, observo el gesto de su rostro recorriendo la memoria, en busca de recuerdos e impresiones que esbozan y dan forma a la persona y el artista que ella conoce.

"Still Life II", 2004. 51x65 cms. (Sin emarcar). Técnica mixta, acrílico sobre papel. (Fuente: facebook Dámaso Ruano)

“Still Life II”, 2004. 51×65 cms. (Sin emarcar). Técnica mixta, acrílico sobre papel. (Fuente: facebook Dámaso Ruano)

(Conversación de febrero de 2014, publicado en la sección “Galería Ateneo”, del Magazine Ateneo, en junio 2014)


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4 respuestas a Conversaciones sobre Dámaso Ruano con la escultora Elena Laverón

  1. victor dijo:

    Exquisito Damaso, luz y geometría, textura equilibrada y serena

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  2. Borgeano dijo:

    Lamento no conocer a la artista para poder tener una comprensión más profunda del tema; de todos modos el texto transmite la pasión de la entrevistadora y eso es suficiente.

    Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

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