T. S. Eliot. Una y mil maneras de ser provinciano.

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En la época actual en que los hombres parecen más inclinados que nunca a confundir sabiduría con conocimiento y conocimiento con información, y a tratar de resolver problemas vitales en términos de ingeniería, está naciendo una nueva especie de provincianismo, que quizá merezca un nombre nuevo. No es un provincianismo espacial sino temporal, un provincianismo cuya historia es la mera crónica de las invenciones humanas que sirvieron en su momento y fueron desechadas, un provincianismo para el cual el mundo es propiedad exclusiva de los vivos, sin participación alguna de los muertos (y añado, de los que están por venir). El peligro de esta clase de provincianismo es que todos, todos los pueblos de la tierra, podemos ser juntos provincianos; y a quienes no se contentan con serlo sólo les queda convertirse en ermitaños.

T. S. Eliot en «¿Qué es un clásico?», fragmento de una conferencia pronunciada en la Sociedad Virgiliana de Londres, octubre de 1944.

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