Redescubriendo a Arnaldo Pomodoro

La memoria es selectiva y el olvido no perdona. Las referencias del conocimiento se van reduciendo poco a poco. Se citan siempre las mismas, y con esas escasas piezas se arma el rompecabezas de una historia estudiada o aprendida de la que sólo queda el recuerdo de una idea. Hay un poso, sí, de algo, pero algo que ha perdido forma y nitidez, eso que de equipaje pasó a ser “vagaje” (algo así como un vago bagaje).

Esfera con esfera, 1982-83, bronce. Su serie escultórica más conocida, variaciones sobre un mismo tema, debate abierto en los 60 en el ámbito artístico europeo.

Acabo de redescubrir al escultor Arnaldo Pomodoro (1926), había dejado de existir en mi memoria. Ahora que lo reencuentro recuerdo que su obra me abducía, no tanto por lo espectacular, sino por lo particular y porque me transmite una sensación desoladora y a la vez de superación en el proceso de civilización. Me habla del pasado, del presente y del futuro como una misma cosa y bajo una misma condición, sin elección a cambio, más que la mutación en la continuidad. El origen y el renacer de la civilización, una y otra vez, repetido hasta el infinito.

Maqueta del proyecto para el nuevo cementerio de Urbino, 1973. Bronce patinado. 20 x 152 x 177 cm

Sus propuestas son paisajes y mundos indeterminados, borra todo rastro de realismo y provoca el origen de una forma de superficie neutra, vacía, que debe abrirse para mostrar lo que antes escondía. Con su estética convierte en futurista y visionario el mundo del pasado, en eterno el presente y en predecible el futuro. Una estética que es resultado y testimonio del contexto y la búsqueda artística de su tiempo, sin embargo, su mensaje no pertenece a ninguna parte ni a ninguna edad. Una modernidad que evoca la esencia de lo atávico, como un texto ignoto y remoto que se debe descifrar, un mensaje binario llevado a la plástica, el mensaje de Arecibo, solo, en la deriva programada de la inmensidad del vacío cósmico.

Cono tronco, 1972, bronce y acero. 620 x 360 cm

Rotativa di Babilonia, , bronce 150 x 40 cm.

Descubro ahora también la importancia de la relación de su obra con el espacio, que “refleja, amplifica y subraya su mensaje”. No sólo en la escultura, también en sus proyectos arquitectónicos y escenográficos y en sus intervenciones land art.

Proyecto para Porta dei Re, Catedral de Cefalù, 1997-1998

Encontrarás éstas y más imágenes en su web www.arnaldopomodoro.it

“Lo stagno” omaggio a Kafka, 1957. Plomo, cemento y estaño. 121 × 110 cm

Moonlight di Harold Pinter. Brescia, Teatro Santa Chiara, 1995. Maqueta de la escenografía.

Moto terreno solare, 1989-94, Marsala. Cemento, de 3 a 9 metros x 90 metros

In memoria di Giovanni Falcone, Estudio para propuesta, 1992.

 

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Una respuesta a Redescubriendo a Arnaldo Pomodoro

  1. Ángel Montero dijo:

    Desasosegante, críptica y post-nuclear. Como la estatua de la libertad en El planeta de los simios.

    Le gusta a 1 persona

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